“Hemos aprendido a amar la geología”

IMG_20180227_171643_535[1].jpg

¿Llevaban zapatillas los dinosaurios, de no ser así, por qué está fosilizada esta deportiva? Entrar en el cerebro de un adolescente es complicado y más explicarle del tirón que lo que tiene enfrente es el efecto de los precipitados de carbonato sobre su calzado habitual. Despertar en los adolescentes pasiones por aficiones que no supongan la conexión a un dispositivo móvil parece difícil. A veces hay que recurrir a reclamos tan poderosos visualmente como éste. Y por eso para los especialistas en tratar con esos seres en la edad de la displicencia, a la par que curiosos, sus profesores de Secundaria y de la ESO, cualquier ayuda es poca. O al menos ésa es la excusa, porque con la idea de mejorar su formación en una materia apenas tratada en el currículum académico como la geología, una veintena de docentes se ha formado con expertos del IGME y otras entidades y ha descubierto en muchos una pasión desconocida. “Casi todos -puntualiza Luis Carcavilla- son biólogos y aprendieron en la ‘época dura’ geología, una ciencia que requiere mucha capacidad de abstracción y tienen que dar clase de algo que no les gusta y después de estas sesiones por lo que nos dicen, deja de ser para ellos una penalidad”, como nos confirma  María Dulce Pascual Pérez, asesora docente en Ciencias de la Consejería de Educación e Innovación de la Comunidad de Madrid: “A la mayoría nos encanta y le vamos encontrando el gusto a lo que era una asignatura por la que pasabas sin detenerte en la carrera”.

El proyecto que arrancó ya hace cuatro años como nos cuenta Luis Carcavilla ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pasando de ser charlas monotemáticas como “Geología de España a partir de su patrimonio geológico” u “Origen y evolución de las cordilleras terrestres”, a un modelo más flexible en las dos últimas ediciones, donde se han impartido siete sesiones de tres horas independientes y desconectadas a priori entre sí y relacionadas con temas de actualidad (fracking, terremotos, meteoritos…) o a partir de propuestas del propio profesorado interesado en profundizar en ciertas cuestiones como la geología de la Sierra del Guadarrama, porque llevan allí a sus alumnos de excursión. Y viceversa, porque las propias charlas motivan a generar un renovado interés por salir al campo. “Es el único curso que no se hace en sedes de la Comunidad de Madrid, porque incluye una visita al Museo Geominero donde conocemos las colecciones”, dice Carcavilla.

“Buscamos que el tema sea interesante y que el que lo cuenta, pueda contar, por así decirlo, sus propias batallitas, su experiencia. Rafa les comenta, por ejemplo, que le traen supuestos meteoritos todas las semanas que casi siempre resultan ser escorias de fundición romana; Marian les relató cómo a partir del desconocimiento sobre unas estructuras geológicas y los problemas de interpretación que suponían, terminó elaborando su tesis doctoral a pesar de que la mayoría de las interpretaciones que habitualmente hacía la literatura científica no valía para su caso. Algo que -según nos explica Luis Carcavilla- no es muy usual, pero lo que precisamente hace a un determinado yacimiento como el de Las Hoyas muy relevante”. En su caso, por ejemplo, su análisis se centra en desmentir todos los errores y las imprecisiones que “se suelen copiar y repetir”, incluso en páginas oficiales que ha detectado en internet sobre la geología de la sierra de Guadarrama. Uno de ellos es el de que es una de las cordilleras más antiguas, a lo que matiza, “las rocas, sí, pero el relieve es más moderno que el del Pirineo”.

IMG_20180222_183335_071[1]

Para María Dulce la iniciativa les permite “conocer sitios de España con características muy especiales en los que aprecian todo lo que aporta como espacio natural y los expertos del IGME y de otros centros de investigación te cuentan cosas importantes que desconocías. por ejemplo, sobre el yacimiento de Las Hoyas o la cueva del Castañar hemos sabido de su existencia y hemos descubierto la variedad de minerales que atesoran, además de descubrir en los investigadores del Instituto Geológico y Minero de España a gente muy afable y volcada en su trabajo”.

Un desconocimiento que pasa factura

Este año, quizá por convocatorias coincidentes o por desconocimiento de la iniciativa, las aulas han estado un poco más vacías de lo habitual, pese a que los temas eran tan o más sugestivos que en ediciones anteriores: las piedras caídas del cielo de Rafael Lozano, el riesgo por inundaciones de Andrés Díez-Herrero, los avances y debates en las Ciencias de la Tierra y del Espacio, a cargo de Francisco Anguita, el laboratorio natural de la Cueva del Castañar que expuso Ana Alonso, la geología del Parque Nacional de Guadarrama, de la mano de Luis Carcavilla o lo que probablemente no sabías de los terremotos, con Miguel Ángel Rodríguez-Pascua. ¿Y qué es lo que no sabíamos? “Pues, por ejemplo, que el terremoto no sólo produce daños en los edificios; eso es sólo una parte del terremoto y cuando dejan de pasar las ondas sísmicas ahí no ha terminado el terremoto. El terremoto puede durar días, porque hay otra serie de fenómenos asociados que no predicen por ejemplo, los mapas de peligrosidad sísmica que, por otro lado, no funcionan para su aplicación hacia el ciudadano o hacia el patrimonio, fueron creados para las aseguradoras y ahí es donde son útiles, pero no socialmente, porque los fenómenos naturales no se ajustan a estadística. Después de un terremoto ocurren muchísimos más fenómenos denominados efectos geológicos de terremotos, como por ejemplo las licuefacciones, sedimentos empapados en agua no consolidados en las vegas de los ríos, durante un breve espacio de tiempo se comportan como un fluido y de hecho, los edificios literalmente se hunden en la arena, o puedes tener deslizamientos que te pueden obturar un valle y generar represamientos artificiales de agua. Esos represamientos inestables se rompen y puedes tener avenidas repentinas aguas abajo, generando un problema añadido”, comenta Miguel Ángel Rodríguez-Pascua.

20180208_182130.jpg

Ciencia que engancha

La clase de Miguel Ángel incluyó también una gráfica explicación sobre la arqueosismología “para que ellos vean que hay otro tipo de técnicas que permiten conocer los terremotos mediante, por ejemplo, el estudio de deformaciones sísmicas en yacimientos arqueológicos”. Unas lecciones que en centros como las Escuelas Francesas de Sevilla supusieron para ellos el premio nacional de Ciencia en Acción con el vídeo El pasado es la clave del futuro. “Ganaron un año con el proyecto en el aula y al año siguiente con el mejor vídeo de divulgación científica. Utilizaron lo que nosotros hacemos a nivel científico, porque uno de los profesores que lo lleva es geólogo y vio claramente el potencial que tiene en la docencia, sacando a sus alumnos por Sevilla a medir los efectos del terremoto de Lisboa de 1755 que aún pueden observarse en el patrimonio de la ciudad”.

“A la gente le gusta seguir aprendiendo -dice Madul-, y aunque es verdad que seguro que podrías localizar esa información en internet, es un privilegio que te lo cuenten de primera mano y sobre todo, con esa pasión”. Algo que no extraña a los ponentes: “El público que accede a material con un mínimo de calidad sobre temas geológicos se engancha. La geología ha estado muy mal explicada tradicionalmente y desde hace quince años hay muy buenos materiales, pero no llegan a las aulas y en estas sesiones se dan cuenta de que la geología les permite conocer dimensiones desconocidas de cosas aparentemente sabidas”, concluye Carcavilla no sin antes reivindicar la figura de los divulgadores “todos los que nos dedicamos a comunicar la ciencia tenemos algo de militancia, creemos en ello”. A lo que Miguel Ángel añade: “A los profesores les engancha bastante, una vez que comprenden el proceso y la información. Ya no es una cuestión nuestra, pues nuestro trabajo científico está ahí, ahora ya el cambio tiene que ser social. Lo hacemos porque creemos en ello, y para profesores que también creen en la docencia, y por eso creen que deben estar reciclados. Se puede decir que somos unos ‘antisistema’, porque intentamos que la sociedad se beneficie de nuestro trabajo, aunque no quiera, o aunque no lo sepa”.

PROYECTOS DE INVESTIGACIóN

Enlaces de interés:

Actividades de formación del profesorado. curso 2017-2018
Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (Revista dedicada sobre todo a profesores de Enseñanza Secundaria y vinculada a la Asociación Española para la Enseñanza de Ciencias de la Tierra (AEPECT) que en su monográfico sobre la Formación de las montañas incluye artículos de investigadores del IGME dirigidos a la actualización y puesta al día de los procesos formadores de montañas, un tema que los profesores de ESO y Bachillerato abordan por estar incluido en los temarios oficiales.

Y si te interesa saber algo más del proyecto, entra en nuestro tablero Del Guadarrama al espacio exterior.

Alicia González (alicia.gonzalez@igme.es)
Responsable de la Unidad de Cultura Científica
Instituto Geológico y Minero de España

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s