La geología que completa los libros de historia

caraca

La batalla del Tajo por lo desigual de las fuerzas que se enfrentaban pavimentó la futura fama de genio militar de Aníbal, lo que hace más extraño si cabe que hasta la fecha ningún estudio hubiera sido concluyente sobre la ubicación de la contienda. Hasta ahora…

Porque sólo la agregación de Datos históricos, arqueológicos y geológicos para la ubicación de la batalla de Aníbal en el Tajo (220 a.C), ha logrado aportar luz sobre lo que ha sido una incógnita durante más de 2.000 años y poner una localización en los libros de historia al campo de la ignominia para los carpetanos, un lugar entre las localidades de Driebes e Illana, en Guadalajara. Y se ha hecho posible gracias al conocimiento del equipo de arqueólogos Javier Fernández y Emilio Gamo y de los expertos del Instituto Geológico Minero de España (IGME),  Miguel Ángel Rodríguez-Pascua, Andrés Díez-Herrero, María Ángeles Perucha y José Francisco Mediato que buscaron los datos a favor y en contra de las diversas teorías que hablaban de ciudades tan dispares como Toledo, Colmenar de Oreja, Fuentidueña, Talavera de la Reina, Aranjuez…

https://issuu.com/institutogeologicoyminerodeespana7/docs/libro-digital-caraca_removed-1-20

Puesto con sus 25.000 hombres en camino para regresar a sus cuarteles de invierno, ¿no querría hacerlo rápido para, entre otras cosas, poner a buen recaudo el botín obtenido en Helmántica, la actual Salamanca? Descartados sitios por tanto como Toledo que hubieran supuesto un gran desvío para Aníbal Barca en su trayecto hacia Cartago Nova y donde no hay espacio material para desarrollar semejante batalla, habia que valorar otra hipótesis: Caraca. Y por eso, basándose entre otros datos en la narración del autor latino, los investigadores atendieron a esa sabiduría de estratega que hizo al cartaginés tomar como defensa el propio río y entablar batalla aprovechando que sus rivales lo vadeaban y así detener el avance de los 100.000 meseteños con sus elefantes. Unos vados que, según nos explicaba Miguel Ángel Rodríguez Pascua están condicionados por la falla del Tajo que ha funcionado desde al menos el Pleistoceno Medio (durante los últimos 700.000 años). Esto asegura que esos vados que pudo usar Anibal para planear la Batalla del Tajo en el entorno de la ciudad de Caraca, eran activos en el 220  AD. Es ahí donde la búsqueda de información de evidencias sobre el terreno (la identificación de elementos antrópicos, como la posible empalizada que usó Aníbal, y de otros elementos tectónicos y geomorfológicos que condicionan la dinámica fluvial, entre otros) han permitido a los científicos delimitar el escenario de la batalla. Así narró Polibio la hazaña a sus coetáneos:

“Aníbal se hizo cargo del mando y al instante hizo una salida para someter a la tribu
de los olcades: Llegó a Altea, su ciudad más fuerte, y acampó junto a ella. Luego la atacó
de manera enérgica y formidable y la tomó en poco tiempo; ello hizo que las demás ciudades, espantadas, se entregaran a los cartagineses. En ellas Aníbal recaudó dinero; tras hacerse con una fuerte suma se presentó en Cartagena para pasar allí el invierno. Trató con libertad a los súbditos, anticipó parte de su soldada a sus compañeros de armas y les prometió aumentarlas, con lo que infundió grandes esperanzas en sus tropas, y al propio tiempo se hizo muy popular. Al verano siguiente salió de nuevo, está vez contra los vacceos, lanzó un ataque súbito contra Helmantica y la conquistó; tras pasar muchas fatigas en el asedio de Arbucala, debido a sus dimensiones, al número de habitantes y también a su bravura, la tomó por la fuerza. Ya se retiraba, cuando se vio expuesto súbitamente a los más graves peligros: le salieron al encuentro los carpetanos, que quizás sea el pueblo más poderoso de los de aquellos lugares; les acompañaban sus vecinos, que se les unieron excitados principalmente por los olcades que habían logrado huir; les atacaban también, enardecidos, los helmantinos que se habían salvado. Si los cartagineses se hubieran visto en la precisión de entablar con ellos una batalla campal, sin duda alguna se habrían visto derrotados. Pero Aníbal, que se iba retirando con habilidad y prudencia, tomó como defensa el río llamado Tajo, y trabó el combate en el momento en el que el enemigo lo vadeaba, utilizando como auxiliar el mismo río y sus elefantes, ya que disponían de cuarenta de ellos. Todo le resultó de manera imprevista y contra todo cálculo. Pues los bárbaros intentaron forzar el paso por muchos lugares y cruzar el río, pero la mayoría de ellos murió al salir del agua, ante los elefantes que corrían la orilla y siempre se anticipaban a los hombres que iban saliendo.
Muchos también sucumbieron dentro del río mismo a manos de los jinetes cartagineses,
porque los caballos dominaban mejor la corriente, y los jinetes combatían contra los hombres de a pie desde una situación más elevada. Al final cruzó el río el mismo Aníbal con su escolta, atacó a los bárbaros y puso en fuga a más de cien mil hombres”.

(Polibio III, 13, 5-14, 10)


Puede ver cómo se han recogido en la prensa éste y otros temas en nuestro tablero de Pinterest sobre Arqueosismología  y acceder al libro Datos históricos, arqueológicos y geológicos para la ubicación de la batalla de Aníbal en el Tajo (220 a.C)

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