La Tierra se mueve y tú no lo sabes

landslidesGerardo Herrera ha puesto sobre la mesa algo tan obvio como que la Tierra no entiende de fronteras para los deslizamientos… Y no sólo eso, sino que, además, ha convencido a un centenar de expertos en Observación de la Tierra y Riesgos Geológicos de los Servicios Geológicos de los 28 países miembros de la Unión Europea para participar en una iniciativa que, de momento, carece de financiación.

Geohazards InSAR laboratory and Modelling Group - IGMEAl menos lo que podríamos exigirle después de tres años de consensuado esfuerzo en el que han tenido que trabajar en la uniformización del lenguaje, traduciendo las diferencias de esta torre de Babel geológica a una neolengua común, simplificando las bases de datos hasta operar con conceptos internacionalmente aceptados, es que presentara un trabajo acabado…, pero no. La iniciativa que ha desarrollado es una manta de almazuelas inacabada, un patchwork donde “hay un montón de huecos y eso es quizás lo más interesante del primer mapa de movimientos de ladera de Europa que, a pesar de nuestro esfuerzo por colaborar y juntar datos sólo hemos conseguido datos de 17 países”, asegura el investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Porque recurriendo al clásico procedimiento mayéutico de Sócrates lo que buscan este grupo de científicos es alumbrar el problema para generar la solución. “Sí, porque el mensaje que queremos dar al ciudadano europeo, o a la ciencia, o a los gobiernos es que a pesar de este esfuerzo el mapa de movimientos de ladera a nivel europeo está muy incompleto. Estamos diciendo que el mapa de movimientos de ladera está incompleto en un 83%”. Y eso, pese a que este fenómeno geológico es el más extendido en toda la UE, junto con las inundaciones según nos cuenta Herrera. “El problema es que es un fenómeno local que afecta a un municipio o a una carretera concreta y entonces la gente no tiene una percepción real del impacto de este proceso, el más recurrente, el que tiene mayor número de incidencias, aunque sea a nivel local, pero no trasciende, no se conoce. Y al final sí que tiene un impacto importante en la sociedad. En España, por ejemplo, hay una ley del suelo que habla sobre los peligros geológicos en general, pero no hay nada que hable en concreto sobre los movimientos de ladera; entonces cada municipio, cada comunidad autónoma lo hace peor o mejor como es el caso de Cataluña donde tienen una serie de mapas de movimientos de ladera, hacen estudios a nivel municipal, hay una normativa común que hace que haya un protocolo de actuación ante estos movimientos de ladera”.

“Es un fenómeno local que afecta a un municipio o a una carretera concreta y entonces la gente no tiene una percepción real del impacto de este proceso, el más recurrente, el que tiene mayor número de incidencias, aunque sea a nivel local, pero no trasciende”

Un mapa que es una llamada de atención

Ese trabajo procesual que diría un artista contemporáneo se alimenta de muchas iniciativas previas que habían partido de científicos en universidades o en centros de investigación que intentaron recopilar datos de otros científicos que los cedían. “La diferencia –dice Gerardo- es que como los Servicios Geológicos trabajamos más o menos igual hemos tratado de juntar bases de datos que es, por así decirlo, juntar a gente que trabaja en la misma liga”.

Geohazards InSAR laboratory and Modelling Group - IGMEAunque el trabajo no ha estado exento de escollos… En Alemania, por ejemplo, esas bases de datos de movimientos de ladera existen, pero pertenecen a los Servicios Geológicos federales, su nivel de desarrollo es muy dispar, y no han cedido o no tienen publicadas estas bases de datos, de manera que se no han podido integrar en el proyecto. En otros países como Portugal la base de datos no la tiene el Servicio Geológico, sino un organismo territorial portugués, lo que ha llevado a los participantes a concluir la necesidad de orquestar “esfuerzos mayores que el de los Servicios Geológicos para coordinar a los distintos actores que trabajan en movimientos de ladera, como universidades, centros de investigación, administraciones públicas, porque hay un montón de municipios que tienen mapas de movimientos de ladera muy detallados, pero esa información no es pública”. En su evaluación previa, el científico del Área de Riesgos Geológicos del IGME nos explica que “sin financiación, queda fuera de nuestra capacidad contactar con 90.000 unidades administrativas, pero sí que hemos querido hacer este primer trabajo que, aunque el mapa es muy bonito y se ven colores donde hay deslizamientos, no es un mapa que sirva para uso de la ciudadanía, porque la resolución a la que lo hemos hecho es muy baja; es más para alertar a las autoridades de dónde hay muchos deslizamientos y hay que tener cuidado y de otras zonas donde no hay datos. Al final es un mapa que te dice la densidad de deslizamientos por kilómetro cuadrado. Es una primera visión para identificar carencias, porque para mí el objetivo del trabajo, a pesar de que hemos juntado un millón de datos de toda Europa, es enseñar los huecos del queso gruyere”, asegura Gerardo Herrera.

“Este primer mapa es para alertar a las autoridades de dónde hay muchos deslizamientos y hay que tener cuidado y de otras zonas donde no hay datos. Es una primera visión para identificar carencias”

Una Europa desunida frente a los riesgos geológicos

Observando el mapa vemos muchos puntos señalizados en Noruega, Suecia, pero sobre todo en Italia. Otros países quedan en color gris. Y ésos son los que debieran preocuparnos…, aquellos en los que los expertos carecen de información. “Esto depende de la política de cada país; hay países que tienen como mandato del Servicio Geológico hacer un inventario de movimientos de ladera que tienen impacto en la sociedad cada año y entonces, sistemáticamente van recopilando esos datos. Estos son países como Italia, Noruega, Austria, Inglaterra, donde se publican cada año. Sin embargo, hay otros países como España, Portugal, Grecia o Rumanía donde el Servicio Geológico sólo toma datos cuando le llaman o cuando hay un evento que tiene un impacto social y que exige, por ejemplo, que el IGME haga una actuación. Al final en estos países tienes bases de datos incompletas, porque no hay una política sistemática de adquirir estos datos”, detalla el investigador.

El investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) Gerardo Herrera en la zona de campo en el valle de Tena (Huesca).Y ahí es donde el fervor de científicos de 28 Servicios Geológicos europeos entra en escena. Gerardo no podía ofrecerles el paraguas de un proyecto que cobijara la iniciativa y les devolviera un marco de financiación. No obstante, “la gente ha colaborado en esta idea, porque cree en ella”. Todos los que han participado trabajan en movimientos de ladera en cada uno de los países y se sumaron a la llamemos extravagante propuesta de Herrera de hacer productos de riesgos geológicos a escala europea. Algo que significaba perder información en el camino hacia la integración de las bases de datos, de tipos de movimientos de ladera, por poner un caso, pero que permitía armonizar las bases de datos para tener una leyenda común.

“Desde 2015 hemos inventariado entre 4.000 y 5.000 que, o bien han producido muertes o heridos, que esos son los menos o han producido un impacto en zonas urbanas o en infraestructuras y carreteras. Hemos intentado asignar un coste económico a estos eventos, pero al final es una información que cada servicio geológico no siempre recopila”

En ese entusiasmo pesan sin duda los costes que llevan aparejados unos fenómenos muy frecuentes, pero de los que no se dispone de una estimación en euros de lo que su incidencia significa por una mala gestión de este tipo de peligros. “Es una cifra que hemos intentado investigar en este grupo, porque otra de las acciones que estamos haciendo desde 2015 es que cada año tratamos de publicar desde los servicios geológicos de Europa, los movimientos de ladera que producen un impacto en la sociedad. Desde 2015 hemos inventariado entre 4.000 y 5.000 que, o bien han producido muertes o heridos, que esos son los menos o han producido un impacto en zonas urbanas o en infraestructuras y carreteras. Hemos intentado asignar un coste económico a estos eventos, pero al final es una información que cada servicio geológico no siempre recopila. Pero sí que te puedo hablar de algunos casos en España: en la costa mediterránea, ya sea en Ibiza o en la costa de Granada hay algunos municipios donde se ha construido mucho, porque se ha densificado un montón el tejido urbano y se ha construido muchas veces de manera no controlada, no haciendo las cosas bien conforme a la ley del suelo y, sobre todo, con respecto a los movimientos de ladera y ha habido muchas urbanizaciones que se han destruido literalmente”. La excusa perfecta para saltarse las obligaciones a la hora de edificar es la ambigüedad legal, la falta de concreción de las normas en esta materia. “La ley –explica Herrera- habla de peligros geológicos en general o de peligros naturales, de manera que cada municipio hace lo que quiere, porque no hay una directiva europea que te diga lo que hay que hacer. Sí que la hay para inundaciones y para terremotos, pero para movimientos de ladera y subsidencias no, con lo que se juntan una legislación débil y luego a lo mejor, malas prácticas”.

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Analizado el problema ¿tiene solución?

Gerardo niega que la respuesta a estas catástrofes “previsibles” sea impedir que se construya, sino hacerlo bien conforme a los movimientos de ladera y de ahí el empeño compartido de estos científicos de “alertar a la Comisión Europea de que este peligro geológico existe, que está distribuido de manera homogénea en toda Europa y que causa daños, aunque no conozcamos exactamente su dimensión económica”. De momento, la respuesta que han obtenido de las instituciones europeas ha sido positiva, en tanto en cuanto el mapa que han elaborado durante tres años se ha publicado en la web de Protección Civil de la Comisión Europea. “Es un primer paso, pues, aunque esté incompleto y tenga huecos, la Comisión ha visto su importancia y ahora puede que se abran fuentes de financiación y, sobre todo, eso nos permitirá hacer llegar el mensaje de este peligro geológico a los legisladores, porque nuestro objetivo es que se redacte esa directiva europea para movimientos del terreno, tanto en el ámbito de las laderas como en el de las subsidencias”.

Geohazards InSAR laboratory and Modelling Group - IGMEPreguntado el experto si cree que esa ayuda de la Comisión pueda suponer encorsetarlo en un proyecto europeo y con ello se limite su proyección, Herrera al contrario considera que eso permitirá “contratar a gente para hacerlo mejor, involucrar a universidades, municipios, a empresas que se dedican al mantenimiento y a la gestión de infraestructuras, a protección civil, y a todos los actores que trabajan en esto y poder completar así este primer mapa hueco que hemos elaborado”.

“Es un primer paso, pues, aunque esté incompleto y tenga huecos, la Comisión ha visto su importancia y ahora puede que se abran fuentes de financiación y, sobre todo, eso nos permitirá hacer llegar el mensaje de este peligro geológico a los legisladores, porque nuestro objetivo es que se redacte esa directiva europea para movimientos del terreno, tanto en el ámbito de las laderas como en el de las subsidencias”

El siguiente hito tiene que ver como la disparidad normativa que se han encontrado los investigadores y que dirige Rosa María Mateos, también investigadora del IGME. “Ahora -explica Gerardo- lo que estamos haciendo es una revisión de la legislación de cada país en el ámbito de los movimientos de ladera, es decir, cómo los distintos países los integran o no en la planificación urbana y territorial y hemos visto que es algo completamente heterogéneo. Hay países que funcionan muy bien como Suiza, Noruega que tienen una legislación y unas guías metodológicas muy claras y rigurosas y en los que todo, antes de construir tiene que seguir esa ley y otros países que ni siquiera tienen ley, a pesar de que tienen un gran impacto de movimientos de ladera”. Es el caso de Eslovenia, República Checa, Rumanía, o países que la tienen a nivel regional como en España y otros que solamente la tienen a nivel municipal. “De lo que se trataría es de escoger a los que tienen unas buenas prácticas, una buena ley y una buena línea metodológica y tratar de hacer algo básico para mejorar la protección de todos los ciudadanos de Europa, se trata de colaborar a nivel europeo para mejorar la vida de todos”.

Y con ese espíritu a ambición sería incluso extrapolar estas mejoras a todo el espacio del continente europeo y al espacio latinoamericano o africano, aprovechando las redes de colaboración que ya existen. De hecho, Herrera presentó recientemente la iniciativa en unos cursos que estuvo impartiendo a los servicios geológicos africanos en Etiopía y se sorprendió gratamente con la buena acogida que tuvo.


Gerardo, el científico que sabía contagiar su entusiasmo

Si le conocieran sabrían que es difícil decirle que no a Gerardo Herrera. Principalmente porque es un científico joven, al que no le frenan los escenarios internacionales, sino más bien se crece en ellos y que se ha rodeado de un equipo de investigadores, tan animosos como él, pero que necesitaban de su irreductible decisión para hacer lo que mejor saben hacer, cooperar juntos para analizar cómo evitar los efectos de esos desastres naturales que tan bien conocen. Por eso intentamos averiguarlo en esta pequeña charla…

¿Cómo te aprueban tantos proyectos, llevas mucho tiempo trabajando en el ámbito internacional?

Llevo ya 15 años, al principio las pasaba canutas…., pero ahora ya conocemos cómo funciona todo esto…

¿No sería más sencillo convencer a los investigadores con un gran presupuesto detrás?

Un grupo de expertos como el europeo no es un organismo que financie, pero te da la oportunidad de trabajar con gente de todo el mundo que comparte un interés científico común. Y a mí que me gusta lo mío, me apetece proponer a la gente hacer cosas. Quiero demostrar que podemos trabajar juntos, hacer cosas que me gustan y que son útiles y los marcos de financiación europeos no siempre financian cosas que son útiles, porque más allá de la investigación lo que estamos haciendo puede tener un impacto social importante.

1Eso requerirá disponer de un gran equipo…

Al final tengo un equipo muy grande: Marta, está pendiente de volver a ser contratada. Tengo a dos personas tituladas superiores, a pesar de que tengo dinero para contratarles y no sé cuándo van a poder entrar por la lentitud burocrática… Ahora mismo tengo a Pablo Ezquerro que se le acaba el contrato en abril, a pesar de que gracias a su trabajo de doctorado la Confederación Hidrográfica del Segura nos ha contratado por 150.000 euros durante ocho meses, así que parece que el chaval útil (dice con sorna). Su incorporación depende del cupo del año que viene y estamos tratando de contratarlo. Aparte tenemos a Juan que es un estudiante de doctorado. Además, transversalmente nos ayuda mucha gente que forma parte del Insarlab, funcionarios que estudian otros temas, pero que dedican parte de su trabajo a colaborar con nosotros. Gente como Margarita Sanabria de GIS, Joaquín Mulas, que es el jefe de Área, José Antonio Merodo que se dedica a la modelización numérica, Carlos que hace los vuelos con drones, Juan Carlos que es el que hace los trabajos de campo o Carolina que es la que hace la parte estadística…

O sea que eres un conseguidor de voluntades y recursos…

No, somos amiguetes y hacemos lo que nos gusta. Me gusta verme como un motivador, yo soy un flipado de mi curro y me mola motivar a la gente para que trabaje conmigo si le mola. Ahora estamos haciendo este mapa que me parece increíble. Llevamos trabajando un año y medio en él y esperamos mandarlo a publicar en un par de meses o tres. Publicamos mucho, pero queremos tratar de que salga en alguna revista de las gordas de verdad…., aunque seguramente nos lo tiren.

Sus últimas investigaciones

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