La historia detrás del paisaje

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Explicaciones geológicas durante el Geolodía León 15 en el Valle del Eria. Sobre las rocas volcánicas del sinclinal de Truchas se producen marcas de pulido producidas por cantos y bloques de roca que forman canales erosivos al pie de la imagen

No sabemos si Javier Fernández Lozano, profesor ayudante en la Universidad de Cantabria, en el Departamento de Ciencias de la Tierra y Física de la Materia Condensada, es un geomorfólogo, geoarqueólogo o un buen divulgador de la ciencia. Lo cierto es que entre otras actividades se encargó además, a sugerencia de Almudena de la Losa, de coordinar el Hidrogeodía de León en el valle del Eria, al que se inscribieron más de 100 personas, y en el que colaboraron sus compañeros de Departamento Juan Remondo, Jaime Bonachea, Mario Morellón y Alberto González. A medida que hablamos con él descubrimos que en su trayectoria siempre ha combinado la geología con la biología, e incluso la historia para acercar la ciencia al gran público. 

Su objeto de estudio se centra en la geoarqueología, mediante la búsqueda de antiguos yacimientos e infraestructura hidráulica que utilizaron los romanos para extraer el oro en el noroeste de la provincia de León. “Investigamos todo el tema del complejo hidráulico y minero de los romanos en esa zona del valle del Eria. El proyecto está pensado para hacer un desarrollo tipo turístico, de hecho, acabamos de publicar un libro que se presentó en el Museo Arqueológico Nacional en torno a la prehistoria y romanización en el valle, relacionándolas con la sociedad y minería antiguas, tratando de acercar investigaciones científicas que muchas veces no llegan al público general de una forma amena y divertida”, nos explica Javier.

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La espeleología es otra de sus pasiones. Las cuevas de la Ciudad Encantada de Tamajón en Guadalajara son consideradas un santuario prehistórico por los restos de fauna y homínidos hallados en ellas

Por otro lado, Javier se ocupa de analizar los cambios que se producen en el relieve, tanto en la costa cántabra como en el interior, debido a deslizamientos y otros procesos de ladera. “Lo que observamos –dice- es que la línea de costa es muy difícil de definir, porque hay muchos factores que controlan su ampliación o su retroceso. Se producen cambios significativos y muchas veces de forma muy rápida con deslizamientos, por ejemplo, o caídas de bloques como el ocurrido en la Playa de las Catedrales que a veces tienen un impacto socioeconómico y humano muy importante”. Y si pensaban que ya era suficiente, el profesor Fernández Lozano tiene una tercera dedicación relacionada con el grafeno.

En su opinión, la divulgación geológica debe beber de otras ciencias como la arqueología o la historia para aproximar el conocimiento a quienes, en general, “no se hacen idea de lo que supone el tiempo geológico, mientras otras ciencias trabajan con una escala temporal mucho más pequeña, más cercana a la vida humana. Unir las dos perspectivas es enriquecedor y muchas veces atrae a un mayor número de personas. Hay que darle un punto de vista más humano a la geología. Probablemente a la gente no le interesa tanto que de repente se ha abierto la tierra en África como ha ocurrido recientemente, pero sí le puede impactar que una familia tenga que recorrer diez kilómetros más para poder llegar a una fuente de agua con la que abastecerse debido a esta fractura que le impide el paso, porque tiene 15 metros de profundidad ahora mismo,  y va en aumento”.

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Trabajo de campo para estudiar el plegamiento oroclinal a través del estudio de la cuarcita de Barrios (Ordovícico) en los Picos de Europa

Divulgar la geología para prevenir el despoblamiento rural

A sus 35 años, Javier es un hombre inquieto, dispuesto siempre a meterse en líos profesionales como cursar un Máster de Comunicación Científica para poder comunicar las cosas de manera diferente, conocimientos que ya ha aplicado en la difusión del Hidrogeodía de León, cuyo sitio web cuenta ya con más de cuarenta mil visitas en tan sólo dos meses. “Lo que buscamos con esta tarea divulgativa es que estos valles que han estado siempre muy abandonados desde el punto de vista científico y a los que no se les ha prestado mucha atención, saquen todo su potencial tanto geológica como arqueológicamente. Están perdiendo demografía rápidamente; tres municipios han pasado de tener más de 6000 habitantes en 1950 a no superar casi los 2000 y el poder ofrecer una visión del patrimonio que tienen y hacerlo cercano ayudará a que la gente pueda disfrutar de él, colaboren en su protección y puedan promover un desarrollo rural sostenible, evitando que desaparezcan”. Una posición que Sergio del Molino recogió con acierto en “La España vacía”, un ensayo en torno a las causas del despoblamiento rural.

Muchas veces nos fijamos en el proceso y nos olvidamos de la historia social que conlleva el paisaje

¿Geólogo social?

Javier es muy crítico en la responsabilidad de sus pares: “no hemos sabido desde el ámbito académico científico llegar a la sociedad y explicarles el valor que tiene lo que hay bajo sus pies. Ahora en cambio, se está haciendo mucho más hincapié en la importancia y el valor que tienen a nivel social y económico y si me apuras a nivel cultural”.  Nos interesa saber cómo Javier Lozano considera que se puede desvincular la geología de prácticas extractivas poco respetuosas con el medio ambiente y transmitir esa idea de protección del patrimonio natural. “Por lo pronto, hay una historia humana, una historia que se ha valido de los recursos para avanzar. Detrás de un paisaje hay por ejemplo, unas tierras  fértiles y ríos que aportan agua, pero también un entorno para que los animales bajen a beber, para que haya una fauna y una flora en los alrededores. A partir de ahí podemos dar una visión más amplia de lo que supone ese paisaje. Muchas veces nos fijamos en el proceso y nos olvidamos de la historia social que conlleva. Estos pueblos llevan aprovechando los recursos minerales desde los primeros asentamientos prehistóricos y el río juega un papel muy importante no sólo por el abastecimiento de agua, sino también por los recursos que lleva asociados”. Una disertación que nos lleva a pensar que Javier entra en una categoría nueva de “geólogo social”, según se define él mismo “que busca acercar las cosas cotidianas que vemos a nuestro alrededor y que muchas veces no entendemos en un sentido geológico”.  Desde su experiencia docente reconoce que ha aprendido a modular los contenidos, adecuándolos a los grupos de diferentes edades y salvando en muchos casos esa “primera impresión que tienen en algunos casos por desconocimiento y temor, cuando por ejemplo se abre una mina. Ahí es donde tenemos que trabajar para hacerles llegar que todo lo que tenemos en la actualidad y el desarrollo tecnológico se debe entre otras cosas a poder explotar nuestros recursos, aunque que evidentemente hay que hacerlo de una forma equilibrada”.

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El lago Truchillas y su entorno del valle del Eria son un reclamo para conocer y disfrutar la geología y el paisaje de este singular valle leonés, donde Javier pasa gran parte de su tiempo libre y basa alguna de sus investigaciones

“Siempre he estado muy ligado a León, porque mi familia es de allí y siempre me ha dado la impresión de que era como una caja llena de sorpresas que hasta ahora pocos habían destapado. Ramón Carnicer, que fue profesor en Barcelona, hizo un viaje por estas tierras sobre todo por la zona de La Cabrera Baja para conocerla un poquito mejor y escribió un libro donde comparaba esta tierra con Las Hurdes y contaba cómo era la situación que vivían todos estos pueblos que hasta hace no mucho algunos incluso no tenían teléfono público. Hasta ahora no había habido un interés más allá de lo que era conocer el desarrollo de las explotaciones de pizarra para su uso a nivel industrial, y había permanecido un poco en el olvido. Lo que hemos hecho ha sido reactivarla trabajando en coordinación con los ayuntamientos y con las empresas de la zona para sacar adelante todo ese patrimonio que es extensísimo y que merece la pena que lo conozca la gente para que lo protejan y sobre todo que puedan hacer un uso racional que fomente el desarrollo de todos estos pueblos”.

Pero como no hay mejor invitación a cuidar la naturaleza que conocerla, alentamos a Javier a que nos describa con sus ojos esas tierras: “Pues mira es un paisaje singular, de relieves abruptos, con valles de intensos colores y diferente vegetación que le aportan una tonalidad diferente en cada época del año. Tiene lagos glaciares muy importantes y un río que aprovechan sus gentes para disfrutar en el verano. No sólo es naturaleza, es singularidad, es sosiego, un entorno único. Normalmente nos vamos a las Médulas o al norte de León, porque es lo que siempre nos han vendido y, sin embargo, aquí tenemos un filón todavía por explotar y que en los próximos años con los nuevos avances científicos que van saliendo le van a ir dando la relevancia que merece”.  De sus palabras se deduce que las explicaciones de su padre en sus salidas al campo calaron hondo y que consiguió despertar en el hijo la pasión por una ciencia, la geología, que no siempre ofrece un futuro prometedor: “Me gustaría que me diesen la oportunidad de seguir en este campo, porque disfruto con lo que hago, me siento a gusto con la gente y ver las caras de sorpresa que ponen por ejemplo a los niños cuando llegan a ver un afloramiento de roca y empiezan a ver cosas conocidas para ellos, como cuando hace un par de años llevamos a un grupo a ver un bosque petrificado en León y los niños se sorprendían de reconocer algunas de las plantas o un fósil que lleva ahí más de 300 millones de años. Algo que parece tan lejano a nosotros llega a ser muy cercano, y que un niño sea capaz de reconocer un helecho sin que nadie le diga nada es impagable”.

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Como piloto de dron Javier ha realizado vuelos en diferentes condiciones geográficas y meterológicas. Los valles angostos como el de Vegacervera en León son de una gran singularidad paisajística y geológica, pero también difíciles de sobrevolar. En esta ocasión, se tomaron imágenes para el Geolodía León 17 que tuvo lugar en la Cueva de Valporquero

Fernández Lozano ya nos dijo que era un individuo de una curiosidad inacabable y por eso no podemos despedirnos sin contarles que en su momento formó parte de la segunda remesa de pilotos de drones que salió de la Academia Europea de Aviación. “A partir de aquí empezamos a utilizarlos no sólo para la captura de información digital tridimensional y de datos que permitiesen estudiar el patrimonio y protegerlo digitalmente, sino también para elaborar cartografías que han servido para mejorar o plantear metodologías que ayuden, por ejemplo, a la identificación de elementos arqueológicos”.  Aquellos primeros trabajos les permitieron sacar a la luz incluso nuevas minas de oro, nuevas zonas de explotación e incluso obtener modelos texturizados de elementos del patrimonio que están en peligro como un bosque fósil o pliegues de roca que se encuentran afectados por las mareas en zonas costeras y que “en cualquier momento son zonas que van a ser destruidas no por la acción humana, sino por la acción natural. Por eso es fundamental que quede un registro de ese tipo de elementos del patrimonio geológico, porque a veces se pueden poner mecanismos que contribuyan a protegerlo y en otros casos, obtener un material para dar a conocer a las generaciones venideras lo que fue aquello, como el Puente del Diablo en el parque geológico de Costa Quebrada en Santander,  donde un puente de roca finalmente desapareció hace un par de años debido a las condiciones meteorológicas tan duras que que azotan la costa”. El investigador leonés afincado en Cantabria es optimista respecto a las posibilidades que se abren con el uso de las tecnologías: “Seremos capaces de poder auscultar el terreno en profundidad mediante métodos geofísicos. Los drones han pasado a ser ya herramientas indispensables y además cada vez más baratas; lo que necesitamos también es que las administraciones permitan a los científicos trabajar sin tantas limitaciones, ya que realizar esos vuelos se ha convertido en un negocio que va en detrimento de la investigación”.

PROYECTOS DE INVESTIGACIóN


Y si te interesa conocer más en detalle el Hidrogeodía de León 2018 entra en su web.

Alicia González (alicia.gonzalez@igme.es)

Responsable de la Unidad de Cultura Científica
Instituto Geológico y Minero de España

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