La vida sin misterio de Luis Somoza

DMXvhDXX0AAna14Interrumpimos a Luis Somoza en una de sus explicaciones a los jóvenes investigadores del Área de Geología Marina para que nos cuente lo que sabe de esa noticia publicada sobre nuevos volcanes cerca de Canarias: “La firmante principal es Olga Guillamón, una doctoranda mía. Hicimos dos publicaciones, una primera con Teresa (Medialdea) como autora y otra de Olga en torno a geomorfología sobre los mismos volcanes. En los titulares los han llamado volcanes, pero son domos hidrotermales profundos. La importancia que tiene este descubrimiento es que son los volcanes más profundos de Canarias, a 5000 metros”.

IMG_20180315_153640_822.jpgA Luis no hace falta insistirle en que sea didáctico, lo lleva en la piel, como los antiguos marineros los tatuajes y por eso nos sigue diciendo: “Para nosotros volcanes es todo lo que sale para arriba, por ejemplo, lo que está viendo Álvaro son volcanes de hidrocarburos, porque forman una emisión de carburos y en el golfo de Cádiz hay más de 50 volcanes de este tipo y de la misma naturaleza que los canarios”. Nuestra siguiente duda quizá suene un tanto trivial, pero una vez descubierto, queda pendiente el bautizarlo, a lo que Somoza nos comenta: “Cuando descubrimos uno, que es lo que están haciendo ahora, le tenemos que dar un nombre, desde uno que le llamamos Chueca a Pixie y Dixie, Cibeles, Rojo… Le damos nombres de todo tipo, de localidades, porque a bordo siempre empiezan con ideas y proponemos nosotros los nombres. Por eso ahora estamos consensuando con el Instituto Oceanográfico cómo llamarles”. ¿Y ninguno con nombre de persona?, le espetamos: “Normalmente se le asigna a geólogos marinos fallecidos como Baraza, o el jefe ruso Ivanov, o el del capitán del barco ruso, porque los rusos tenían un Barco-Escuela de Geología Marina y todos los años iban a la zona y había mucha compenetración con ellos. Lo que no está permitido es poner el propio nombre, Somoza, por ejemplo”.  Y por lo que nos dice, aquí no valen estratagemas del estilo de Gran Hermano para acordar poner el propio nombre en campañas posteriores, “salvo si palmas”, nos dice con sorna, para al punto decirnos, “así que casi mejor que no le pongan tu nombre”. La designación no es baladí, toda vez que los científicos deben consignar su nombre tras hacer a bordo del barco las descripciones, para reconocer una estructura y oficializarla, a veces con nombres tan obvios como Tortuga por la forma del volcán submarino. “Los nombres son absolutamente estúpidos -reconoce-. Como había tres parecidos les pusimos Los Tenores. A las pompas, como ese día teníamos mucha hambre les llamamos Las papas arrugadas. En todas las campañas que hicimos en Canarias le dimos un nombre canario, otra Gaire, Amuley y Drago, nombres de árboles canarios.

Con la bonanza de buen coruñés y de quien ya está curado de espanto, Luis nos detalla que algunas de estas “decisiones” han traído cola: “La prensa ya se sabe cómo es. Nosotros publicamos lo de las abuelas de las Canarias, porque son los montes más antiguos y me llamaron a mí desde Canarias para hablar de ello en el telediario, atraídos por el nombre seguramente, aunque de las Canarias nosotros estudiamos las abuelas, las bisabuelas, las madres y ahora estamos estudiando los hijos y los embriones”. Espera, espera, le detengo en su explicación, ¿los embriones?: “Sí, es para que la gente entienda un término muy geológico. Estos volcanes de ahora son los hijitos, digamos, más jóvenes que El Hierro y los embriones. No estamos hablando de millones de años; el volcán más joven tiene tres años y pueden salir a la superficie, sólo tienes que ver La Restinga, que tiene cuatro”.

El más difícil todavía: recoger lava a 5000 metros

Somoza, en su corpachón de hombre curtido y jocundo, le sigue encontrando la diversión donde otros verían dificultades casi circenses a la hora de obtener los datos:  “¿Tú sabes lo que es coger lava a 5000 metros de profundidad? Como digo yo, coge un globo, ponle un cable y coge lava de un volcán de un kilómetro de diámetro allá abajo”. La sonrisa enmarca entonces las mejillas del investigador al contarnos: “Tenemos un proyecto en el que lo que intentamos es estudiar bajo el agua los procesos de emisiones lo más recientes posibles entre Canarias y Azores, para ver el proceso activo. En El Hierro fue acoj… estaba saliendo la lava allí y tuvimos que cerrar todo el barco”, nos cuenta sin transmitir ni un ápice de susto.

dsc05035.jpgLa suya, la de este investigador del IGME es una geología viva que se detiene en los procesos más activos posibles, por ejemplo, los volcanes de fango, volcanes latentes y volcanes de hidrocarburos. Algo que nos parecería insulso, hasta que uno se topa con el gracejo del gallego Somoza al contarlo: “Lo bueno es que descubrimos que hay mejillones de 1000 metros de profundidad, vivos y coleando como en las rías, que se están comiendo los hidrocarburos. Un volcán que tiene vida es porque está saliendo algo y esos mejillones sólo viven a 1000 metros de profundidad por el hidrocarburo que sale”. No es necesario decir que la siguiente anécdota responde a hechos reales: “Yo dije de coña -asegura-, ¿quién quiere hacer una tapa de mejillones?”. A lo que sus compañeros de expedición se negaron, a pesar de que no estaban ni mucho menos blanquecinos por la falta de luz, “eran así de gorditos -dice abarcando un buen espacio de aire entre los dedos- y estaban llenos de carne”, toda vez que están llenos de metales pesados.

 

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Mejillones que se alimentan de hidrocarburos a 1000 metros de profundidad

 

La aventura submarina de Somoza comenzó haciendo buceo por su tierra, tras cursar la carrera y su evolución le llevó hacia la geología marina más conectada con los procesos de la vida bajo el agua, frente a los que estudian “lo que llamamos rocas infernales. Son procesos que conlleva el metano, que es muy importante cuando se genera en los océanos, porque el origen de la vida viene de él, de las emisiones hidrotermales”.  Una Geología que se reencuentra con la Biología, en definitiva, o que nos acerca al conocimiento preventivo, “porque hay fallas bajo el mar que pueden provocar tsunamis, porque son activas”.  Visto el ingente campo de estudio de su Área, Luis nos confiesa que no dan abasto: “los datos de 2014 está todavía Álvaro con ellos, procesándolos, están en tesis y demás. Nosotros decimos, que no nos den proyectos europeos, porque con toda la burocracia que tenemos aquí es imposible hacer nada. Vamos haciéndolos, porque vienen chavales a trabajar”.

Por ponerlo todavía un poco más difícil les diremos que trabajan en cuestiones de Infraestructura, hacer los mapas y en investigación,  “que es la bonita” -según Luis-, tratando de compenetrar ambas. “Ahora estamos intentando hacer un mapa de España desde el aspecto marino, porque ahora mismo si te consultan si una falla es activa y no tienes la base de datos no lo puedes saber. Hacemos un servicio geológico también, por ejemplo, dentro del proyecto para la elaboración de un mapa de fondos marinos europeos”. Y todo eso con tan sólo tres o cuatro personas en el equipo. “En el caso del telurio que lleva Javier (González) cuando saltó a los medios de comunicación nos hacían preguntas parlamentarias. Y nuestra respuesta era evidente, si no da dinero el Ministerio para eso… La tormenta que tuvimos fue demencial. Nos preguntaban por lo que decían los ingleses sobre la lámina del telurio… y ni tenemos dinero para hacer eso, ni tenemos una varita mágica. Llegaron a estar obsesionados con eso, porque además, siempre se habla en negativo”.

Reivindicar la hispanidad desde el agua

Y quedaría una tercera pata de trabajo, más desconocida seguramente, la que sustenta “la ampliación de la plataforma continental española y con ella de la soberanía de España, que es el proyecto más importante que lleva el Instituto, aunque no lo quieran reconocer. En los demás países esos temas los llevan secretarías de Estado, ministerios. En Portugal, por ejemplo, sólo ese proyecto es una secretaría de Estado y nosotros lo llevamos cuatro, ¿ves la diferencia?”. Salvando el vértigo al que se enfrentan por la limitación de brazos Luis nos cuenta que están a la espera de que les llamen para acudir a Naciones Unidas para presentarlo. Y como desconocemos el procedimiento formal que se sigue le pedimos que nos cuente sucintamente: “Es un proyecto de Estado de Asuntos Exteriores. Nosotros llevamos la parte técnica. Cada proyecto lleva su parte problemática que son los vecinos, en la que no entramos, pero con la que tenemos que tener cuidado, porque cuando publicamos algo de Canarias enseguida saltan el Sáhara, salta Marruecos. Entre 2009 y 2014 tuvimos una o dos campañas cada año y no podíamos hacer notas de prensa, porque nos las anulaba Asuntos Exteriores; no podíamos decir que estábamos allí, porque el Sáhara es un terreno conflictivo”.

Imagen del blog de Geociencias Marinas del IEO: (De izquierda a derecha) Dr. Juan T. Vázquez, Dr. Luis Somoza, Lda. Mamouni Amal, Dra. Teresa Medialdea, Dr. Luis M. Fernández-Salas, departiendo en la cubierta del B/O Sarmiento de Gamboa

¿Existen entonces posibilidades reales de una futura ampliación? inquirimos al investigador del IGME: “Es un proceso mundial de todos los países: hay una comisión de Derecho del Mar que es un libro grande, la Constitución del Mar, que te dice que, si tú presentas tantos datos con una serie de normas geológicas que tienes que seguir, puedes ampliar la plataforma. Es como el ayuntamiento que para ampliar la terraza te pide que tengas dos metros hasta el vecino, por ejemplo. La norma en el artículo 76 -podemos asegurarles que se lo sabe párrafo por párrafo-, pueden ser mil tesis doctorales. O el artículo 82 donde te pone, que los países tendrán derecho de soberanía sobre el fondo, sobre el subsuelo marino y sobre los organismos que sean sésiles, que en algún momento de su vida estén en contacto con el fondo. Eso quiere decir que tienes derecho sobre el fondo, recursos minerales, sobre el subsuelo, es decir, hidrocarburos, pero también, por ejemplo, sobre un pulpo o un cangrejo real, si lo hubiera, es decir, sobre los recursos de pesca. Es un texto que va muy al detalle”. Una mezcla de Geología y asuntos jurídicos que Luis Somoza ha expuesto en la Facultad, en la Armada, en el ministerio… “No tenemos legislación minera submarina. En tierra la soberanía es de los Estados, pero más allá de la plataforma continental la soberanía es del Mar. Si quieres hacer un pozo más allá de la soberanía de los estados tienes que pedir permiso a Naciones Unidas”.

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Teresa, Luis y Tomás revisando las notas una vez más en la habitación del hotel, la noche antes de la presentación ante Naciones Unidas

 

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Posando delante de la documentación aportada por el equipo investigador para la reivindicación presentada ante Naciones Unidas
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Listos ya para la presentación

 

¿Y qué hay de los recursos? “Los recursos son de la humanidad. Una vez en Galicia, apareció un gran agujero y como nosotros vamos a todas las cosas raras del océano, somos el CSI del mar, nos presentamos allí, porque un agujero grande en el mar nos indica que hay procesos activos, posiblemente por una explosión de gas por hidrato. Siempre te preguntan que cuándo se va a explotar, pero no tenemos esa mirada mercantilista, hacemos mapas, pero hubo gente que al decir que podía ser gas, era como si les hubiera tocado la lotería”. Al investigador le llama la atención ese recelo al que mueve su trabajo: “Inicialmente no sabemos lo que habrá, sólo describimos lo que hay. Todos los montes submarinos por ejemplo, están enriquecidos, así que no se oculta nada. Y además, si el ministerio quiere informes sobre los recuros, entonces ya tienes que ir a eso directamente. Los recursos tienen tres etapas, la investigación, la exploración, que es investigación con la visión de explotarlo y la explotación. Que nosotros encontremos gas no significa que se vaya a explotar, estamos investigando”.

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Luis Somoza con Teresa Medialdea en la Antártida

Y desde esa óptica de observador aventajado, se sorprende de los esoterismos que en muchos casos cortejan a la ciencia: “Todo o casi todo tiene explicaciones científicas y debajo del agua también. Tenemos las Bermudas que cuando sale mucho gas hunde los barcos, los aviones, porque todo el gas que está abajo sale a la superficie. Incluso he ido a Cuarto Milenio a dar la explicación científica. Después de una campaña al lado de Estrecho los periodistas dijeron que era la Atlántida descubierta en medio del Estrecho, porque era el flysch de Gibraltar, y es verdad que bajabas la cámara y parecía una muralla, pero cuando relacionas volcanes submarinos y dónde está la realidad era otra”. Ante eso le cuestionamos si disfruta de la vida una vez que a través de la geología acaba con todo ese esoterismo que quizá le da la sal a la rutina diaria, a lo que sonríe, no sin antes concluir: “Lo aburrido es estar aquí, no quitar el misterio”.
PROYECTOS DE INVESTIGACIóN


Y si te interesa cómo contaron los medios de comunicación la noticia, entra en nuestro tablero sobre La España que emerge desde sus aguas.

Alicia González (alicia.gonzalez@igme.es)
Responsable de la Unidad de Cultura Científica
Instituto Geológico y Minero de España

 

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