Dinamitando todas las barreras

2013-10-06 16.59.17

Una vez Lorena tuvo a los 21 años una conversación con su madre en la que le informaba de que iba a embarcarse en la Subvent1 en Canarias. Las escena es como sigue:

  • Mamá que me voy a trabajar a un barco…
  • ¡Pero hija…!
  • Pero nada

Con esa misma decisión afronta esta geoquímica prácticamente todo, aunque no nos confiese el susto de los primeros días a bordo, pero sí los mareos que tuvo que sortear en la travesía. Fue la más joven de la expedición y reconoce que le vino bien, porque coincidió con el estrés de acabar sus estudios de Ingeniería Técnica de Minas y la crisis económica. Así que, lo dicho, desobedeció las recomendaciones maternas y aprendió que una campaña marina lleva aparejado levantarse en turnos de dos a cinco de la mañana, pero por contra aprendió “un montón” de la interpretación del fondo marino. “Vas viendo el fondo marino, el sustrato y anotas las líneas para reconstruir las rutas por las que va pasando el barco”, nos cuenta Lorena. Además se encargó de seleccionar esqueletos de corales marinos a los que luego se realizó el correspondiente análisis para datar las muestras y biomarcadores, tarea que aún le ocupa su tiempo en el IGME. Como queremos entender qué son esos biomarcadores, Lorena nos explica: “son una serie de compuestos orgánicos, entre ellos, alcanos. Si hay emisiones ricas en hidrocarburos podemos decir que son evidencias de vida”, lo que en lenguaje técnico llamarían vida protista.

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Lorena Blanco señalando el techo y el muro de un testigo de gravedad recuperado durante la campaña SUBVENT 1.

Precisamente una de sus labores en la institución es “ayudar a establecer o confirmar -dice- que hay zonas en España con hidrocarburos que pueden ser en el futuro reservas energéticas, algo de lo que no se quiere tener conciencia, porque todo lo que huele a minería o recursos muchas veces parece dañino, cuando la caracterización en geoquímica orgánica nos sirve para determinar zonas contaminadas, por ejemplo o tomando muestras que se envían a las farmacéuticas para posibles estudios sobre enfermedades que ahora mismo no tienen cura”.

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A la derecha, Lorena Blanco junto a todos los compañeros del personal científico y militar que participaron en la campaña de investigación SUBVENT1.

Ya en el inicio de su peripecia como experta en geoquímica su abuela la había reconvenido acerca de la conveniencia de estudiar lo que le gustaba (¡Cómo te vas a meter en una mina?), a lo que nuestra protagonista respondió “porque a mí me gusta”. Y sí, le gustaba y no, la vocación de la nieta no pasaba por meterse en una mina, que quizá también, sino por investigar de la mano de un equipo en el que siente acompañada por Luis, Teresa, Javier… Con ellos Lorena Blanco se olvidó de ese sueño de algunos de sus compañeros de Minas de trabajar en “una de las grandes” (firmas), en tareas de consultoría y descubrió que “la química está en todos los campos de la Ingeniería y me faltaba base geológica”, por lo que, con el denuedo que la caracteriza, decidió optar por una plaza en el IGME, en lugar de en una planta de electricidad que quebró a los dos meses de la que habría sido una nefasta elección.

Quizá entonces ni se imaginaba que su nuevo destino le iba a deparar organismos tan curiosos como los “mejillones quimiosintéticos” que, como ella nos explicó para que pudiéramos transcribírselo, “en lugar de nutrirse de plancton llegan a incorporar fluidos, hidrocarburos sencillos, con los que se alimentan” a 1000 metros de profundidad en el Golfo de Cádiz. Ahora ya no tiene remedio, o al menos mientras los contratos futuros se lo permitan, porque Lorena ya no dejará de investigar… O eso esperamos.

Imagen 1: Se muestran las descripciones litológicas de dos sondeos obtenidos en el cono volcánico submarino Tenor 1, durante la campaña oceanográfica SUBVENT1 (2013) y ubicado en la Cuenca Canaria.
Imagen 2: Representación 3D del cono volcánico submarino Tenor 1 y sobre el mismo, se sitúan los dos sondeos de la figura anterior (imagen columnas). El cono tiene una altura de 120 metros sobre la superficie del fondo oceánico que se encuentra a 4875 metros de profundidad.

PROYECTOS DE INVESTIGACIóN


Y si te interesa cómo contaron los medios de comunicación la noticia, entra en nuestro tablero sobre Yacimientos metálicos.

Alicia González (alicia.gonzalez@igme.es)
Responsable de la Unidad de Cultura Científica
Instituto Geológico y Minero de España

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