LA MEMORIA PERDIDA DEL AGUA

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¿Sabía usted que un geólogo puede viajar en el tiempo y a partir de los sedimentos de un lago como el de Marboré ir hasta la época de los romanos y ver en ese registro sedimentario si había más precipitaciones o la temperatura era diferente? Los sistemas naturales de alta montaña mediterránea son muy sensibles a las variaciones de temperatura y humedad, es decir, en ellos el calentamiento global se hace sentir con más intensidad. “En este contexto de cambio – explica Pilar Mata, experta del Instituto Geológico Minero de España– es imprescindible conocer las dinámicas actuales de estos ecosistemas y de sus procesos biológicos y geológicos, pero también su funcionamiento a largo plazo, incluyendo las últimas décadas, siglos y milenios. Las herramientas de estudio geológicas nos permiten ir más allá de la pequeña escala temporal del periodo instrumental en la que nos movemos y obtener datos de la evolución de estos ambientes a partir del estudio de indicadores contenidos en el registro sedimentario del fondo de los lagos, del hielo de los glaciares o del de las cuevas heladas”.

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La precisión con que trabajan analizando el glaciar de Marboré les ha permitido determinar, por ejemplo, cuál ha sido la reducción real del volumen de hielo en los últimos años y, aplicando modelos, simular la respuesta del glaciar ante los escenarios climáticos de un futuro próximo, que indican una rápida desaparición. “El glaciar desaparecerá en un momento dado, y el hielo de las cuevas también. No podemos hacer nada, tan sólo tomar los datos, comparar y predecir qué va a pasar y ayudar a gestionar esta situación a los responsables del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido” explica Pilar Mata, coordinadora del proyecto que ha presentado en la sede del IGME el resultado de sus investigaciones.

Presentación del vídeo “Lagos y hielo en los Pirineos” a cargo de investigadores del IGME

DSC05242 Los sondeos de hielo tomados recientemente por el Instituto Pirenaico de Ecología ayudarán también a conocer la edad y evolución reciente del glaciar y de la cueva de Casteret. “Los restos de materia orgánica presentes en el hielo de las cuevas informan sobre la edad del hielo y de cómo los principales cambios ambientales del pasado han afectado a estas cavidades. Recientemente se han colocado sensores de temperatura y humedad relativa en diferentes puntos del interior y exterior de las cuevas heladas, lo que junto a las medidas de las variaciones periódicas del hielo permitirán conocer los cambios temporales del hielo y el flujo del aire en las diferentes estaciones”, indica Blas Valero, investigador del Instituto Pirenaico de Ecología.

Los expertos advierten del gran impacto del cambio climático en el Parque Nacional de Monte Perdido

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Los trabajos realizados en el marco del proyecto financiado por el Organismo Autónomo de PN en El Ibón o Glaciar de Marboré, situado a 2650 m de altitud y de 30 m de profundidad, han proporcionado los primeros datos de composición química de las aguas y se ha iniciado un registro continuo de datos de temperatura a varias profundidades. Las relativamente elevadas temperaturas superficiales del ibón en verano responden a las elevadas temperaturas de los últimos veranos, y sus implicaciones ecológicas aún están por determinar. “Independientemente de los resultados obtenidos en cada uno de estos ambientes, todos los investigadores coincidimos en que sólo mediante la observación continua y prolongada en el tiempo de las diferentes variables y su comparación con el pasado reciente seremos capaces de predecir su evolución y por tanto, de ayudar a la gestión y al mantenimiento de los servicios que nos proporcionan estos ecosistemas”, señala la investigadora en el año en que se cumple el centenario de los Parques Nacionales de Ordesa, Monte Perdido y Picos de Europa, escenarios ideales para realizar este tipo de estudios por su alto grado de conservación. En este video se muestran ejemplos de los trabajos realizados en el glaciar de Marboré, la Cueva helada de Casteret y el Lago de Marboré en el entorno del Macizo de Monte Perdido y del tipo de información que podemos obtener del agua, del hielo y de los sedimentos.

PROYECTOS DE INVESTIGACIóN

Reconstrucción de cambios climáticos abruptos a partir de registros de cuevas en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido: formaciones de espeleotemas y depósitos de hielo. Financiador MAGRAMA (2012-2014)

Evaluación y seguimiento del cambio global en tres lagos de alta montaña de Parques Nacionales (Enol, Marboré y La Caldera) CLAM.  Financiador: Organismo Autónomo Parques Nacionales. (MAGRAMA) (2012-2015)

El glaciar de Monte Perdido: Monitorización y estudio de su dinámica actual y procesos criosféricos asociados como indicadores de procesos de cambio global. CRYORDESA. Financiador: Organismo Autónomo Parques Nacionales. (MAGRAMA) (2013-2016)

Red de observatorios de ecosistemas sensibles (lagos, turberas) al cambio climático en el Pirineo. REPLIM: Financiador: Interreg POCTEFA (2016-2019)

Espeleotemas y depósitos de hielo de cuevas del Pirineo: paleoaorchivos para la reconstrucción del clima durante las transiciones rápidas. Financiador: MINECO (2016-2018)


Y si te interesa cómo contaron los medios de comunicación la noticia, entra en nuestro tablero sobre Lagos y hielo en los Pirineos

Alicia González (alicia.gonzalez@igme.es)
Responsable de la Unidad de Cultura Científica
Instituto Geológico y Minero de España

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